EL ORO, DARÍO ZAMORANO
Su símbolo químico es Au y su número atómico es el 79. El peso específico del Oro es de 196,96 u. El oro tiene textura metálica. Posee color amarillo y dorado en bruto.
Incluso en naturaleza, poseé un brillo espectacular, y tras ser tratado, se convierte además en una superficie capaz de reflectar la luz.
El punto de fusión del oro se encuentra entorno a los 1.064 °C. Su punto de ebullición es de 2.700 °C.
Es considerado como el metal más maleable y dúctil que se conoce. Como es un metal blando, frecuentemente se alea con otros metales para proporcionarle dureza. Es un excelente conductor térmico y eléctrico.
Las aleaciones más comunes del oro dan como resultado oro de distintos tonos y durezas. E aquí algunos ejemplos:
Todo lo que se salga de este porcentaje mínimo de oro, dejará de ser reconocido como un metal precioso por su baja proporción del mismo.
El oro es el material de la joyería por excelencia, y su uso a lo largo de la historia le sitúan en uno de los metales más caros del mundo. Este se puede trabajar en fundición a la cera (en granalla), en repujados y calados, usando el martillado y uniendo piezas con ensamblajes y soldaduras. Todo esto junto con aleaciones, se puede usar para confeccionar diferentes piezas de joyería y orfebrería, tales como: pendientes, colgantes, brazaletes; o teteras, pomos, cajas... etc
También es común utilizarlo para aplicar baños de oro. Son diferentes métodos empleados para depositar una capa delgada de oro sobre la superficie de otro metal, casi siempre cobre o plata, mediante procesos físicos, químicos o electroquímicos. Una de las técnicas físicas más comunes consiste en recortar láminas o tiras de un metal precioso para cubrir un fragmento de otro metal. Posteriormente, se sellan las juntas o suturas mediante el golpeteo de un martillo o soldándolas con fuego y estaño.
Para crear un proceso de baño electro-químico, se utiliza un oro de 24K para cubrir las piezas metálicas. Este está transformado para utilizarse únicamente en baños electrolíticos. El recubrimiento de oro no puede realizarse sobre cualquier metal, de modo que, antes de bañar cualquier objeto en oro, se le aplica una base de níquel.
La forma más habitual de compraventa de oro es en joyas. Su presentación habitual es en lingotes. Rara vez se vende en bruto salvo como uso "coleccionista", o en formato granalla para trabajar con él.
En la vanguardia joyera no comercial se mezclan a día de hoy materiales preciosos con materiales considerados pobres. Se podría decir que hay dos vertientes claras: la joyería artesanal y la joyería industrial.
Comentarios
Publicar un comentario